Si hay alguien a quien le guste escribir, quizás le interese esto:
Escuela de jóvenes escritores
El blog de Lengua Castellana y Literatura de 2º Bachillerato Artes Escénicas (IES Murillo)
miércoles, 1 de febrero de 2017
lunes, 30 de enero de 2017
TEXTO 2 PARA COMENTARIO
Contaminación
La estupidez, decía Sartre, es fascinante. Y cuánta
razón tenía. Basta entrar en Internet, navegar por las redes sociales o acceder
a esos grupos de WhatsApp en los que la gente se cuenta en tiempo real la
vacuidad de sus vidas y la estulticia de sus pensamientos para entender hasta
qué punto el autor de La náusea estaba en lo cierto al reclamar como
fascinante la estupidez del género humano. Albert Einstein fue más lejos al
afirmar que esta y el universo eran infinitos y que de tener dudas sobre la
infinitud de uno se decantaba por dudar de la del universo.
Desde que, gracias a las tecnologías, cualquiera
puede opinar sobre lo que sea, insultar al que opina diferente, hacer fotos y
mandarlas al instante a todo el mundo, escribir compulsivamente sin tener nada
que decir o copiar lo que otros han escrito antes que ellos, tenga o no tenga
interés, quien más quien menos se considera con el derecho a la omnipresencia
digital consiguiendo que la contaminación tecnológica sea ya más peligrosa, por
cantidad y por calidad, que la del dióxido de nitrógeno. Si se dijeran en alto
todas las palabras que se están tecleando en el mundo en este momento el ruido
sería tan ensordecedor que el planeta posiblemente estallase como esos
teléfonos móviles que han retirado del mercado por ese motivo. Y digo yo: ¿no
estallarán por el excesivo uso más que por un defecto de fabricación?
Esta semana, el Ayuntamiento de Madrid estuvo planteándose
reducir el tráfico rodado en la ciudad urgido por la contaminación, cuyos
niveles rebasaron, al parecer, los límites de peligrosidad para la salud de los
madrileños. La sequedad y falta de lluvias hizo que la capital de España fuera
una auténtica nube de NO2 en la que respirar se convirtió en un ejercicio de
riesgo. Así que el Ayuntamiento pensó en restringir por vez primera en su
historia la circulación de los coches a la mitad, como hacen ya en Londres y en
otras ciudades, incluso en cerrar el centro de la ciudad a los vehículos de los
no residentes. Lo que me sorprende es que nadie se plantee al mismo tiempo
hacer lo mismo con la contaminación tecnológica, tanto o más perniciosa que la
otra. Que la mitad de los ciudadanos no pudieran hacer uso de sus coches un día
de cada dos sería bueno para la salud de todos, pero lo sería aún más si además
no pudieran mandar whatsapps ni mensajes de Twitter o de Facebook ni
hablar sin interrupción por sus teléfonos móviles en esos días mientras viajan
en los transportes públicos. A lo mejor alguno descubría que el mundo real
continúa existiendo, que no ha desaparecido del todo.
Julio Llamazares, El País, 5 de noviembre de 2016
domingo, 22 de enero de 2017
TEXTO 1 PARA COMENTARIO
El viento
En
el mediometraje Los Montes, de José María Martín Sarmiento, un cineasta
desconocido en España por haber hecho casi toda su carrera en Francia, una de
las mujeres que asisten al velatorio del último hombre del pueblo, cuyo final
se advierte ya irreversible, cuenta una de las cosas más poéticas que uno ha
escuchado nunca: el viento no mueve los árboles, son los árboles los que al
moverse crean el viento.
No
sé qué árboles crearán el viento de Fuerteventura, lo cierto es que se trata de
un viento seco y abrasador como Miguel de Unamuno pudo comprobar en sus meses
de destierro en la desértica isla canaria que Manuel Menchón ha recreado en una
película, La isla del viento, que se acaba de estrenar. El actor
José Luis Gómez presta su interpretación en ella al escritor y filósofo
bilbaíno, un personaje tan poco leído como mal comprendido por los españoles. A
la luz de su mentalidad su pensamiento no encaja ni con las ideologías
dominantes en su tiempo ni con las de ahora. Él, conservador a machamartillo,
católico, apostólico y romano, era a la vez un heterodoxo, un hereje, un
revolucionario atípico. Su grito de excomunión —“¡venceréis pero no
convenceréis!”— a los falangistas que, con Millán Astray a la cabeza, patearon
la sagrada Universidad salmantina, templo de la inteligencia, forma parte ya de
la historia española, tanto por su significado como por su oportunidad. Solo
Unamuno, que había apoyado la sublevación militar cuando se produjo, podía
permitirse decir una frase así.
Pero
el que protagoniza la película de Manuel Menchón, un filme fallido pero lleno
de buenas ideas, no es Miguel de Unamuno sino el viento. La circunstancia de su
destierro, que habría dicho Ortega y Gasset, otro filósofo conservador. A lo
largo de toda la película, el viento se mezcla con el estado de ánimo del
filósofo, que ve cómo su pensamiento se modifica ante su violencia como le
ocurre a la isla en la que está extrañado. Es lo que estaba ocurriendo a la vez
en España, que veía soplar sobre ella vientos de guerra, la que terminaría
estallando algunos años después. Esos vientos, el viento seco y abrasador de
Fuerteventura, el áspero y lleno de amenazas que volvió locos a los españoles
mientras Miguel de Unamuno proseguía con sus estudios y con sus viajes de
vuelta de su destierro, son los que uno cree advertir soplar desde hace tiempo
en todo el planeta, de Afganistán a Estados Unidos, de Rusia a Oriente Próximo
y a Europa. Ojalá sea una impresión equivocada, porque los vientos que soplan
no son precisamente los que tienen la respuesta a nuestras preguntas, ésos a
los que canta el último Premio Nobel de Literatura.
Julio Llamazares, El País, 19 de noviembre de 2016
miércoles, 18 de enero de 2017
POSITIVITRÓN 14- SOBRE DERECHOS DE AUTOR
Al comenzar este año, se ha producido un hecho que afecta a algunos autores que ya hemos visto en clase; por cinco positivos...
1. ¿Qué es lo que ha pasado?
2. ¿Qué consecuencias tiene este hecho?
3. ¿Siempre ha sido así o ha habido algún cambio en la ley?
4. Cita cuatro autores cuyas obras se vean afectadas.
Una ayudita
1. ¿Qué es lo que ha pasado?
2. ¿Qué consecuencias tiene este hecho?
3. ¿Siempre ha sido así o ha habido algún cambio en la ley?
4. Cita cuatro autores cuyas obras se vean afectadas.
Una ayudita
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